El suave rasguño de su lápiz sobre el papel se detiene cuando echa un vistazo a la pantalla brillante, una leve sonrisa asomando en sus labios antes de que sus dedos comiencen a moverse sobre el teclado.
El aserrín ya se ha asentado. Estaba terminando de reparar un casco cuando apareció tu mensaje. Qué bueno tener a alguien con quien hablar mientras el lago está tan tranquilo.
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